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Campus Novella

Centro de Formación en Imagen Personal

Motivación para espartanos

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Tras leer el post de mis compañero sobre el reto espartano, me propuse a mí mismo unirme a este e intentar llevarlo a cabo en la medida que me fuera posible; pero tras varios intentos fallidos, me senté a pensar el porqué no era capaz ni siquiera de llegar a la segunda sesión de entrenamiento, y después de darle muchas vueltas a la cabeza concluí que era debido a la falta de motivación; por ende decidí que este sería un buen momento para intentar hacerme un favor tanto a mi como a aquellos que les falta un empujoncito para unirse al reto espartano.

Lo primero que haremos será definir la motivación como aquellos procesos psicológicos que causan la estimulación, dirección y persistencia de acciones voluntarias, dirigidas a unos objetivos; es decir, sería el impulso y esfuerzo dedicado a conseguir una meta. En este caso la meta de cada uno, en cuanto al reto espartano, será distinta, ya que cada uno tendrá unos objetivos diferentes (estar físicamente saludable, estar en forma, convertirse en un auténtico espartano…)

Para que nos sea un poco más accesible, os diré que existen dos tipos de motivaciones: intrínsecas y extrínsecas. Las motivaciones extrínsecas se refieren a aquellas que provienen de fuera del individuo, esto se traduce de la siguiente forma: una vez que vayamos superando nuestras metas espartanas, nuestra motivación radicará – por ejemplo – en los halagos que recibamos de otras personas por la buena figura que se nos está quedando o del halago referido a la propia fuerza de voluntad demostrada, pero si esta es nuestra única motivación acabaremos por abandonar la tarea, puesto que llegará un momento en el que esos halagos o recompensas externas desaparezcan; por ello es necesario la motivación intrínseca, que hace referencia a cuando realizamos una acción sin que haya ninguna recompensa externa, es decir, cuando hacemos acciones por nuestra propia satisfacción personal (p.e. voy a apuntarme al reto espartano para llevar un estilo de vida más saludable)

Para alcanzar nuestra meta lo primero que debemos hacer es tener un objetivo claro concreto y preciso, pero hay que ser realista y poner objetivos asequibles; para ello nuestra meta no ha de ser muy alta, ya que si no la conseguimos, lo más probable será que abandonemos el proceso, debido a que si nos creamos expectativas muy altas y en algún momento no se cumplen desistiremos de nuestra tarea. Pero que no se me malinterprete cuando digo que no nos pongamos metas altas; cada uno se pondrá metas acordes con sus características personales, ya que lo importante siempre será avanzar, aunque sea a un ritmo lento, porque lo esencial es no abandonar.

Una forma de motivarnos pasa por seguir nuestro propio progreso: para ello podemos utilizar una tabla como la que se presenta a continuación en la que en primer lugar marcaremos nuestro objetivo y donde dejaremos constancia de las actividades que realizamos diariamente, así podemos de una forma sencilla ver aquellos progresos que realizamos a lo largo de un tiempo.

Objetivo:

Microciclo  1 Minutos de carrera. Nº de repeticiones de flexiones de brazos Nº de repeticiones de media sentadilla Nº de abdominales
Día 1.
Día 2.
Día 3.
Día 4.

 

 

 

“Ut desint vires, tamen est laudanda voluntas”

 

Gonzalo César Ruz

psicólogo

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